Ingredientes
- 700 g de salmón crudo
- 50 ml de aceite de oliva
- 2 cucharadas de aceite de sésamo tostado
- 2 cucharadas de vinagre de arroz
- 2 cucharadas de salsa de soja
- 2 cl de GIMBER N°1 Original
- 2 dientes de ajo rallados
- 1-2 cucharadas de semillas de sésamo negro
Preparación
- Forra una bandeja de horno con papel de aluminio y coloca una rejilla encima. Pulveriza la rejilla con aceite antiadherente.
- En un bol grande o en una fuente de horno, mezcla el aceite de oliva, el aceite de sésamo, el vinagre de arroz, la salsa de soja, el GIMBER y el ajo, y bate bien hasta que todo quede integrado.
- Añade el salmón a la fuente (o mételo todo en una bolsa con cierre zip) y déjalo marinar en la nevera 30 minutos.
- Precalienta el gratinador del horno (o la parrilla, si lo prefieres).
- Saca el salmón con unas pinzas de cocina y colócalo directamente sobre la rejilla. Salpimienta ligeramente y ponlo justo debajo del gratinador.
- Cocina 10-12 minutos, según el grosor del salmón (el nuestro tenía unos 2,5 cm), hasta que esté opaco y se separe fácilmente en láminas con un tenedor. Si quieres, dale la vuelta a mitad de cocción.
- Sácalo y sírvelo enseguida, espolvoreado con semillas de sésamo tostado.
¡Que aproveche!